El coche eléctrico usa 2-3x más plata que el de combustión: electrificación del vehículo
Cuando hablo de demanda industrial de plata con mis clientes, siempre insisto en un dato que sorpreende: la transición hacia la movilidad eléctrica no es solo una historia de litio y cobalto. Es, también, una historia de plata.
La diferencia entre un motor y una batería
Un coche de combustión convencional utiliza la plata principalmente en los sistemas eléctricos básicos: contacto del interruptor de encendido, relés, fusibles y algo de soldadura en la electrónica de inyección. El total suele rondar los 15-20 gramos por vehículo.
Un coche eléctrico, en cambio, lleva entre 25 y 50 gramos, dependiendo del segmento y la complejidad eléctrica. ¿Por qué esa diferencia? Porque la electrificación multiplica los sistemas que requieren contactos y soldaduras de alta fiabilidad.
Los componentes que consumen plata
El sistema de propulsión eléctrica es el mayor consumidor. Los contactores de alta tensión —esos interruptores que conectan y desconectan la batería del inversor— utilizan plata en sus contactos debido a su resistencia a la arcada eléctrica. Cada contactor puede llevar entre 2 y 5 gramos.
La electrónica de potencia (inversores, convertidores DC-DC, cargadores onboard) emplea módulos de potencia con terminales bañados en plata y soldaduras SnAg. Un inversor de tracción puede contener entre 5 y 10 gramos de plata en sus módulos IGBT o SiC.
La batería misma, aunque no contenga plata en los electrodos, requiere busses de conexión y sistemas de gestión (BMS) con abundante electrónica de precisión que usa plata en sus circuitos.
La escala del mercado
Según la Agencia Internacional de Energía, las ventas mundiales de vehículos eléctricos alcanzaron los 14 millones de unidades en 2023, con una cuota de mercado del 18%. Las proyecciones para 2030 hablan de 40-50 millones anuales, con cuotas superiores al 30%.
Si cada VE consume un promedio de 35 gramos de plata, eso representa entre 1.400 y 1.750 toneladas anuales —aproximadamente 45-55 millones de onzas troy. Para 2030, esa cifra podría superar los 140 millones de onzas, convirtiendo al sector automotriz eléctrico en uno de los principales drivers de demanda industrial de plata, comparable e incluso superior a la fotovoltaica en algunos escenarios.
La resistencia de la industria
Algunos fabricantes investigan alternativas: aluminio para busses de batería, contactos de tungsteno en lugar de plata. Pero el aluminio tiene menor conductividad y mayor resistencia a la corrosión; el tungsteno es más duro pero menos resistente a la arcada. La plata sigue siendo la opción más fiable, y en automoción la fiabilidad no es negociable.
Este es otro motivo por el que recomiendo a mis clientes que vigilen los datos de ventas de vehículos eléctricos. No es solo una historia de petróleo vs electricidad. Es una historia de plata, y los números son estructurales, no cíclicos.