Por qué el oro sigue siendo el activo de los bancos centrales
En mi taller de recompra veo todos los días lingotes y onzas que la gente me trae con historias de ahorro familiar, herencias y planes de jubilación. Pero lo que a mí me interesa para este artículo no es lo que piensa el inversor minorista, sino lo que hace el gran comprador institucional: un banco central. Y la respuesta corta es que, lejos de haberse quedado obsoleto, el oro es el activo que más está comprando el sistema financiero global.
Las cifras no mienten
El World Gold Council publica datos cada trimestre y la tendencia es clara. Entre 2022 y 2025, las compras netas de bancos centrales superaron las 1.000 toneladas cada año. En 2022 fueron casi 1.037 tn, en 2023 rondaron las 1.082 tn, y en 2024 se acercaron a las 1.100 tn. Es la mayor racha de demanda institucional sostenida desde la era moderna.
Los principales compradores no son sorpresivos: China, Turquía, India, Polonia, Singapur y, sobre todo, el Banco Popular de China, que ha divulgado acumulados superiores a las 2.200 toneladas en su reserva declarada. Pero lo interesante no es solo quién compra, sino por qué.
Desdolarización como estrategia, no como moda
Desde hace años oigo en seminarios que el mundo se desdolariza. A veces suena a consigna ideológica; otras veces es pura contabilidad. Lo cierto es que cada vez más bancos centrales sostienen sus reservas en activos que no están denominados en dólares estadounidenses. El oro cumple ese rol porque:
- No contraparte. Un bono del Tesoro de EE. UU. es, en última instancia, una promesa de pago de un gobierno. El oro es lo que tiene al otro lado de la mesa: valor intrínseco, físicamente posesible.
- Liquidez universal. En cualquier crisis, el oro se vende en cualquier plaza. Yo mismo he comprado onzas a clientes de nacionalidades diversas; el idioma no importa cuando el Krugerrand tiene el peso exacto y el sello del Royal Mint.
- Protección cambiaria. Si tu moneda se devalúa frente al dólar, tener reservas en oro te da un colchón que no depende de ninguna tasa de interés extranjera.
El oro como activo refugio sistémico
Hay una diferencia entre refugio y refuguerra. El oro es ambos. En tiempos de tensión geopolítica —y vivimos en tiempos de tensión— los flujos hacia metales preciosos se aceleran. Los bancos centrales lo saben, y lo que yo veo en el día a día es que, cuando sube el tipo de cambio del rublo o hay sanciones, la gente corre a vender oro; cuando hay estabilidad, corre a comprar.
En Troy recompramos Oro 24K y Oro 916 todos los días. Eso significa que la liquidez del mercado minorista y la institucional van de la mano: donde hay un comprador final como yo, hay confianza en que el metal es convertible en dinero real.
Qué mira un banco central cuando compra
No es lo mismo comprar oro que comprar bonos. Un banco central evalúa:
- Seguridad de custodia. ¿Puede acceder al metal en caso de crisis? El oro almacenado en el BIS o en su propio banco central es accesible sin intermediarios.
- Rendimiento relativo. El oro no paga cupón, pero su rendimiento se mide contra la inflación y contra la depreciación de otras monedas. Con un spot en torno a los 3.800€/oz, el precio refleja esa expectativa.
- Diversificación. Un portafolio 60/40 en acciones y bonos es típico; un portafolio con 10-20% en oro es aún más resistente a choques.
La conclusión práctica
El oro sigue siendo el activo de los bancos centrales porque nadie le exige un flujo de caja. Su valor es la confianza colectiva en que, cuando el sistema tiembla, alguien querrá pagarte en metal. Y eso, en mi experiencia diaria comprando onzas y monedas, se traduce en liquidez constante: el mercado minorista refleja la demanda institucional, y nosotros los dealers somos el eslabón final de esa cadena.
Si tienes oro en casa y piensas en recompra, no te guíes por modas. Mira el peso fino, la pureza y la forma. Esa es la lógica que usan los bancos centrales y la que yo aplico en Troy.